Esther Galicia Pedagoga

Creatividad y Educación en el Día a Día

Las “Escuelas de Familias”

El lenguaje importa. Nos define, nos hace partícipes, nos transporta, pero también nos excluye.

Por eso hay que tener cuidado con cómo se habla si queremos que todas las personas se sientan dentro, por eso es importante re-mirarnos día a día si queremos hablar de solidaridad, participación y escuela.

Y es que las escuelas deben ser un sitio inclusivo, que no sólo acepte y respete la diversidad, sino que además la fomente. Porque ser diverso, ser diferente, es la base de todo ser humano y además enriquece. 

Debo reconocer que soy especialmente crítica con el lenguaje. Será porque soy mujer cis* y no me siento identificada cuando hablan en masculino (ojito a los puristas que el neutro no existe en castellano, oiga). Por eso, cuando veo en la publicidad de algunos y algunas compañeras el término “Escuelas de Padres” pienso que están a años luz de enseñar nada en una escuela. 

En una escuela debe hablarse de familias. Por muchas razones(1) … por respeto, por solidaridad, por inclusión, por empatía… Vamos, que no entiendo eso de hablar de enseñar “inteligencia emocional” en una “escuela de padres”. No sé si es que ese/a profesional en cuestión sólo piensa trabajar con los varones o es que se ha olvidado que existen múltiples tipos de familias y de que su “escuela” debería trabajar con todas ellas.

¿Qué es una escuela de familia?

Es un plan formativo especialmente diseñado por y para las familias y su relación con el/la/le menor. Si está bien planteada analizará el contexto socioeconómico y dará respuesta a las necesidades reales apartándose de los estándares ya remanidos.

  • Hablará no sólo de inteligencia emocional para trabajar en la relación del día a día con el/la/le menor, sino además dará herramientas a las familias para abordar su vida más allá de las paredes de casa. Las habilidades sociales aquí son un importante contenido.
  • “Aprender a aprender”. Y no sólo a estudiar y a superar evaluaciones, sino estar abiertos a los nuevos estilos de enseñanza/aprendizaje. Un taller muy instructivo sería explicar a las familias cómo trabajan en el aula del propio centro para que puedan extrapolar esa metodología a su propio hogar. Entiendo que esto requiere un esfuerzo que muchos/as compañeros/as no estarán dispuestos a hacer pero ahí radicará la base de su producto: ¿eres un monitor/a más o te importa de verdad la escuela que estás diseñando? 
  • Relación participativa con el entorno. Desde explicar las herramientas disponibles para ser familias más participativas en el centro como en su propio entorno directo (barrio-ayuntamiento)
  • Uso de las redes sociales. Estos talleres nunca están de más. Y es que pensamos que nuestros/as/es hijos/as/es son nativos digitales porque desde pequeños manejan la tableta como si fuera el chupete, pero no entendemos que tienen que conocer su lenguaje y normas y a eso tenemos que enseñarles nosotros/as.
Crear una “escuela de familias” es un trabajo duro pero te aseguro que enriquecedor ya que muchos de los resultados se verán pronto reflejados en la calidad de vida del centro escolar. 

 

(1)-. Algunas ya te las conté en la siguiente entrada: http://esthergaliciapedagoga.com/?p=51

*Nunca me imaginé a estas alturas de mi vida teniendo que calificarme a mí misma como mujer pero me cuesta menos apostillar ese “cis” que ofender y hacer daño a alguien. No se trata de la sensibilidad de los demás, se trata de la mía propia. Quiero actuar desde el ejemplo y ese me dicta que debo siempre evolucionar, aprender y readaptarme. Si aprendo día a día nuevo lenguaje conforme las nuevas tecnologías van avanzando, ¿por qué no voy a aprender a denominarme como mujer conforme el mundo avance? 

 

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